domingo, 1 de mayo de 2016

Muros y murallas.

Muros  de protección para la familia.
Nehemias 4:1
Vs 4:1 Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos.

Cabe aclarar que Nehemías fue el copero del rey persa, en circunstancias que el pueblo de Dios comenzaba a retornar a su nación, luego de estar cautivo en Asiria. Este varón, fue escogido por Dios para liderar la tarea de reedificar los muros de la ciudad de Jerusalén; y en este versículo podemos observar la oposición que presentó el enemigo ante la tarea encomendada por Dios.

 En tiempos bíblicos las murallas de las ciudades se edificaban para protegerlas de las agresiones y/o invasiones de pueblos enemigos; y en sentido figurado debemos levantar muros de protección en pos del bienestar familiar y propio.

Sabemos que existen matrimonios que sufren conflictos internos y por ende están heridos; dichos conflictos,  de no ser resueltos, dará como resultado la separación del vínculo matrimonial; esta práctica de separaciones, actualmente se ha tornado como algo natural; acarrea tremendas consecuencias, como por ejemplo, el destino incierto de los hijos. El mundo actual ha establecido un sistema perverso, que hace a las personas perder la sensibilidad ante hechos de esta naturaleza.

Sin embargo a pesar de todo ello, solamente en Dios está la posibilidad de sanar una familia, ser restaurados y nuevamente consolidados.

En términos espirituales, levantar muros significa, asumir un compromiso con Dios, viviendo acorde a Su Palabra, en forma individual y luego en forma colectiva junto a toda la familia. También incluye las relaciones horizontales entre los integrantes del hogar, algo así como pactos de respeto mutuo, de diálogo, de cariño, etc.

Debemos entender que cuando nos dispongamos a construir estos muros alrededor del hogar; el enemigo de nuestras almas se enojará y se enfurecerá. El trato del enemigo es destructivo cuando algo amenaza su dominio.

Una de sus formas de actuar, es producir en las personas un estado de violencia, en ese estado se pierde la cordura y se rompen muchos límites, el más común es el respeto al cónyuge.

Mientras no fortalezcamos los muros, difícilmente se podrá trabajar con lo que está detrás de ellos, es decir en el seno del hogar.

Camaradas, como cabeza de hogar, Dios nos ha dado la responsabilidad de levantar los muros de protección y edificar nuestro hogar; tomemos la determinación de hacerlo para que nuestras familias estén seguras. Aunque el enemigo se enfurezca, debemos hacerle frente, esforzarnos y ser muy valientes, porque Jesucristo ha prometido estar con nosotros hasta el fin de los tiempos. 

No duden en contactarnos, tenemos herramientas para abordar los conflictos de familia.
escuadroncristiano@gmail.com.


Pastor Simón Melendres - Suboficial Superior (R) GNA - Córdoba.




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