Muros
de protección para la familia.
Vs 4:1 Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el
muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos.
Cabe
aclarar que Nehemías fue el copero del rey persa, en circunstancias que el
pueblo de Dios comenzaba a retornar a su nación, luego de estar cautivo en Asiria.
Este varón, fue escogido por Dios para liderar la tarea de reedificar los muros
de la ciudad de Jerusalén; y en este versículo podemos observar la oposición que
presentó el enemigo ante la tarea encomendada por Dios.
En tiempos bíblicos las murallas de las
ciudades se edificaban para protegerlas de las agresiones y/o invasiones de
pueblos enemigos; y en sentido figurado debemos levantar muros de protección en
pos del bienestar familiar y propio.
Sabemos
que existen matrimonios que sufren conflictos internos y por ende están heridos;
dichos conflictos, de no ser resueltos, dará
como resultado la separación del vínculo matrimonial; esta práctica de
separaciones, actualmente se ha tornado como algo natural; acarrea tremendas
consecuencias, como por ejemplo, el destino incierto de los hijos. El mundo
actual ha establecido un sistema perverso, que hace a las personas perder la sensibilidad
ante hechos de esta naturaleza.
Sin
embargo a pesar de todo ello, solamente en Dios está la posibilidad de sanar
una familia, ser restaurados y nuevamente consolidados.
En
términos espirituales, levantar muros significa, asumir un compromiso con Dios,
viviendo acorde a Su Palabra, en forma individual y luego en forma colectiva
junto a toda la familia. También incluye las relaciones horizontales entre los
integrantes del hogar, algo así como pactos de respeto mutuo, de diálogo, de
cariño, etc.
Debemos
entender que cuando nos dispongamos a construir estos muros alrededor del hogar;
el enemigo de nuestras almas se enojará y se enfurecerá. El trato del enemigo
es destructivo cuando algo amenaza su dominio.
Una
de sus formas de actuar, es producir en las personas un estado de violencia, en
ese estado se pierde la cordura y se rompen muchos límites, el más común es el
respeto al cónyuge.
Mientras
no fortalezcamos los muros, difícilmente se podrá trabajar con lo que está detrás
de ellos, es decir en el seno del hogar.
Camaradas,
como cabeza de hogar, Dios nos ha dado la responsabilidad de levantar los muros
de protección y edificar nuestro hogar; tomemos la determinación de hacerlo
para que nuestras familias estén seguras. Aunque el enemigo se enfurezca,
debemos hacerle frente, esforzarnos y ser muy valientes, porque Jesucristo ha prometido
estar con nosotros hasta el fin de los tiempos.
No duden en contactarnos, tenemos herramientas para abordar los conflictos de familia.
escuadroncristiano@gmail.com.
Pastor Simón Melendres - Suboficial
Superior (R) GNA - Córdoba.
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